Flor de la pasión.



Hay unas 500 especies de Passiflora, y todas son perennes, trepadoras, vigorosas y tienen flores exóticas muy llamativas.
La mayoría de especies de Passiflora provienen de Sudamérica, y unas 50 tienen frutos sabrosos.

Antiguamente las hojas se popularizaron como infusión herbal calmante.
En muchos países europeos, y más tarde en EEUU y Canadá, la pasionaria se ha usado como tranquilizante natural.




En Australia, que es el mercado más importante , se usa frecuentemente para hacer zumos.
El origen de su nombre, pasionaria, es peculiar.Los misioneros de Sudamérica creían que sus flores simbolizaban la crucifixión, y que Dios las había plantado en terreno infiel como herramienta para la conversión.

Creían que los tres estambres masculinos de las flores representaban los clavos de la crucifixión, y que los filamentos de los pétalos representaban la corona de espinas, los pétalos y los sépalos representaban los apóstoles y las hojas de tres lóbulos la Santísima Trinidad.





Su zumo ácido y fragante puede extraerse y beberse fresco.Es delicioso en macedonias, helados, yogures, pasteles y rellenos de tarta, zumos y cócteles. Su sabor es parecido al de la banana pero más ácido y puede congelarse hasta un año.

Las hojas y los frutos reducen la ansiedad, la hiperactividad, la histeria, el insomnio, la irritabilidad, la tensión múscular producida por la ansiedad, la resaca inducida por narcóticos, las cefaleas, la tensión nerviosa, el asma, la menstruación dolorosa, los herpes, los transtornos gastrointestinales y la epilepsia.

Contiene flavonoides, glucósidos y alcaloides.

Advertencia: su consumo no es recomendado durante el embarazo porque sus efectos estimulantes podrían afectar los músculos del útero.
 En la pulpa de los frutos jóvenes verdes se encuentra una flucosidasa cianogénica que no debe ser consumida.




Además , se considera que sus raíces son venenosas.

Las lianas son ideales para el recubrimiento de estructuras, para embellecer edificios...Pueden crecer fácilmente y servir para decorar terrazas o pérgolas. Tienen flores exóticas y frutos deliciosos, pero alguna especies son invasivas y deben ser muy controladas.



Pregón del pescado(parte 3)



Llevo el rascarsio rabioso
llevo el pámpano pajizo 
y blanco como el granizo
el ródalo esplendoroso
llevo el sargo primoroso
todo de negro listado
y el lorito abrillantado
por seis lujosos colores
igual que si un haz de flores
los hubiese disciplinado.



Llevo el arisco gramante
llevo la chopa y el gallo
y va el marino caballo
de crespa cola ondulante
va el armado vigilante
la lacha de jugo rico
la paloma a cuyo pico
y piel, lo azul presta gala
y la mula con un ala
que le sirve de abanico.



Llevo el cachucho encarnado
el voraz y el espetón
y el indo pez de limón
con su pajizo tocado
Llevo el lagarto pintado
la brótola y la baqueta
la graciosa gallineta
el pollo y el rodaballo
y el luciente esparragallo
con su brillo de cometa



Llevo el torillo y la vieja
el obispo y el soldado
llevo el bonito listado
con piel que el raso semeja.
Llevo formando pareja
la sáma y el estornino
del sábalo diligente
que nada en el mar luciente
como esquife cristalino



Llevo el pargo, el roncador
la boga y la torbellino
y la rata peregrina
de indefinible color
Llevo el calamar sutil
y la mujarra gentil
que el compás del mar sonoro
grabó una sirena en oro
con misterioso buril.



Con su traje que el sol brilla
llevo la arica morena
y llevo de luces llena 
la bullidora baquilla
llevo la ráuda cabrilla
nacida entre ovas y lamas
y lanzando vivas llamas
dorada y corvina hermosas
con virgenes milagrosas
al trasluz de las escamas.



Llevo la aguja palar
dueña del ponto bravio,
la labaila y el judio
y el raro lobo de mar
acabados de pescar
van el tordo y la abarcora
la pijota nadadora
el melvas y el romeruelo
y el esparte que ligero
horada la mar sonora.



Carne va del tiburón
en mi cenacho salino
pez que del mar cristalino
pasa y cruza la extensión
Va el pachano jugetón
y la cornuda horrorosa
cuya cabeza medrosa
decoran dos cuernos rojos
en cuyas puntas los ojos
vierten su luz misteriosa



Como centella brillante
llevo el pez espada fiero
que el mar perfora ligero
igual que una estrella errante.
Mi cenacho goteante,
al son del pregón sonoro,
lleva también cual tesoro 
del mar que el ciero retrata,
a la zalema de plata
con sus seis rayas de oro.



Llevo el zorro y el marrano
el cherna pez ideal
el bóco pez de cristal,
y el pez de rey pez galano
Llevo el ochavillo enano
que no teme andar a solas
la que abrillanta las olas
cinta que juega y reluce
y el pitisalbo que luce
como un bajá, siete colas.



El sapo llevo a la vera 
del chanquete diminuto
y con su manto de luto
la incesante tembladera
En su salvaje carrera
las algas hace temblar
todo tiembla sin cesar
por donde pasa nadando,
tiembla el pez que va cazando
tiembla el suelo y tiembla el mar.



Desde el más pequeño ser
a la ballena gigante
devora el pez más pujante
al pez de menos poder
Venid , que quiero vender
los monstruos que el mar encierra
¡ya que en esta cruda guerra,
el hombre es fiera bravía,
 que devora cuanto cría
el mar , el cielo y la tierra!




Salvador Rueda( Torre de Moya, Benajarafe, agosto 1903)


El pregón del pescado(parte2)





Llevo el fiero sangrador
que con una espina por cortante.
clava en la lucha, triunfante
a su enemigo traidor.
De purpurino licor
se tiñe, el agua al pasar
y que por fin, muerto al quedar
va en el cristal funerario
envuelto en rojo sudario
rodando en lo azul del mar.

Llevo el de una espina sola
largo y flexible cazón
que le llega en extensión 
de la cabeza a la cola
la que lía como bola
su cuerpo para luchar
pintarroja circular
que, como lima que espanta
no cruzar por la garganta
de ningun monstruo del mar.


Llevo la forma prensada 

del exquisito lenguado
y llevo el pepe raspado
con piel de lineas bordada
llevo la lisa azulada
que brinca en el mar sonoro 
y llevo el mejor tesoro
que halagó los paladares
¡el mero rey de los mares, 
de escamas hechas con oro!


Va en mi cenacho el zafio

va la mocosa pausada
y va la aguja ondulada
como la anguila del río.
Luciendo su señorío
va el freco rubio encarnado
el dentón arrebolado,
la blanca chucla espinosa
y la caballa verdosa
con traje de azul franjado.


llevo el volador sin par

pez con dos alas vestido
que al sentirse perseguido
sale y se lanza a volar
no cesan de gotear
sus vuelos que el viento hiere
y si seguir ráudo quiere
moviendo las alas huecas
¡al quedar un punto secas
las riza temblando y muere!


Llevo carne fresca y grata

de marrajo traicionero
y de golfin que ligero
su paso a brincos dilata
llevo la jibia que ingrata
si la incitan a luchar
huye su nido a buscar
con sus colgantes de cinta
escondiendose en la tinta
que echa en el agua del mar.


Llevo el rape que se entierra

entre las capas del lodo
colocándose de modo 
que el pueda mirar la tierra
tiene por armas de guerra
dos hilos de cerda fuerte
donde la mirada advierte
dos borlas flotando al par
¡el pez las corre a buscar
y lo que encuentra es la muerte!


Va en mi cenacho la raya

que con su sierra atrevida
deja a su rival sin vida
y el mar lo arrroja a la playa
va el chucho que avieso ensaya
de una en otra cabriola
su arma que es única y sola
para matar , si arremete
describiendo un molinete
con la punta de la cola.


Llevo el raro camarón

que audaz espina maneja
la langosta que asemeja
cien patas en confusión
va el borracho cabezón
con su testuz peculiar
y de la galera al pan
va el rapagallo redondo
registrando por el fondo 
los interiores del mar.


Llevo el pez emperador

cuyo hocico acuchillante
es una espada cortante
llena de loco furor
llevo el atún corredor
y el negro , su atroz rival
y la culebra fatal
que brinca y caracolea
y a su enemigo rodea
torciéndose en espiral.


Homenaje a los pescadores.